Celos: ¿Amor o posesión?

Publicado: 09 Diciembre 2014 in: Blog

Los celos conllevan un sentimiento de angustia provocado por la creencia, sospecha o el miedo de que nuestra pareja, la cual deseamos únicamente para nosotras, prefiera afectiva y sexualmente a otra persona.

En nuestra cultura los celos, dentro de una intensidad leve o moderada, suelen representar una muestra de preocupación e interés por la pareja y, como cualquier emoción, poseen una función que en este caso consiste en evitar la promiscuidad para mantener una estabilidad y crear un entorno adecuado para formar una familia, a pesar de que los modelos familiares hayan cambiado mucho en los últimos tiempos. Por lo tanto, vivir una situación de celos no es razón para acudir a consulta o creer que se tiene un problema psicológico y, dentro de ciertos límites, no deben ocasionar preocupación sobre nuestra autoestima o sobre nuestra relación amorosa, pero sí que nos deberíamos preocupar si ocupan una parte importante de nuestra conciencia y si constituyen una pérdida de objetividad que interfiere en nuestra pareja y en nuestro bienestar emocional, haciéndonos sentir ansiosos y tristes mucho tiempo a lo largo del día.
La mayoría de nosotras ha vivido una situación de celos a lo largo de nuestra vida, pero eso no significa que todas seamos celosas, sino que en alguna ocasión hemos percibido (como veréis este verbo conlleva subjetividad, ya que las percepciones de cada persona son diferentes viéndonos expuestos a los mismos estímulos) que nuestra pareja tiene una relación especial con  otra persona y podemos llegar a perderla. Los celos no se dan únicamente dentro del marco de la pareja, ya que los celos se producen entre hermanos, compañeros de trabajo o entre amigos pero normalmente, cuando son patológicos, se producen mayoritariamente en las relaciones amorosas.
Los celos se fundamentan en cuatro pilares que son el amor a una persona, la necesidad patológica de poseer, la fidelidad que se suele compartir en la pareja y las consecuencias sociales de la infidelidad que puede llegar a producir un déficit en la autoestima. La posesión se confunde muchas veces con querer a una persona, pero estar pendiente continuamente de alguien y controlar sus movimientos no es amar, sino querer poseer como si la otra persona fuera una propiedad. La fidelidad dentro de una pareja hace que en algunas ocasiones se produzcan sentimientos de celos, pero se debe controlar para no caer en el primer punto que es creer que el otro es una posesión. Por último, las consecuencias sociales de la infidelidad se refieren al tener que exponerse a los pensamientos de otros. El simplemente pensar en lo que los otros pueden pensar de nosotros por habernos puesto los cuernos nuestra pareja o incluso imaginarse lo que puede ser nuestra vida sin disfrutar de la presencia del otro a nuestro lado hace que crezca el malestar dentro de nosotros.

 

El sentimiento de celos suele ser estable en la vida de una persona, aunque puede tener picos en función de estímulos externos como puede ser estrés en el trabajo, problemas familiares o una época en la que no nos encontremos a gusto con nosotras mismas. Suele ser muy difícil eliminarlos y creemos importante saber cómo se genera y se mantiene tal estado de malestar o depresión. El origen de los celos patológicos puede estar fundamentado en una situación como que nuestra pareja hable con una persona atractiva física o psicológicamente, o que estemos viviendo un momento personal en el que no nos sintamos muy cómodas con nuestro estado. La diferencia entre los celos normales y los patológicos es que una persona con un nivel de celos normal intentaría razonar esas ideas basándose en hechos objetivos y las personas patológicamente celosas empezarían a rumiar estos sentimientos y pensamientos llevándolos al sentimiento malsano. El mantenimiento de los celos se produce porque la persona tiene pensamientos como que su pareja le está poniendo los cuernos o ama a otra persona y eso le genera un estado de malestar o tristeza tan alto que le lleva a generar conductas de comprobación como llamar a su pareja constantemente, revisar su correo o controlar la correspondencia del otro. Estas conductas comprobatorias le hacen sentir un alivio momentáneo, al comprobar que ciertamente su pareja no le es infiel pero esta sensación de sosiego es transitoria, ya que al cabo de unas pocas horas o días vuelve a repetirse el malestar y se reproduce de nuevo el proceso.

Espero que este artículo os haya ayudado a comprender en qué consiste el sentimientode celos, sus características y su explicación psicológica, tanto de su origen como de su mantenimiento. Al año que viene, en mi primer artículo del 2015, os mostraré las técnicas más eficaces para trabajarlo pero si queréis venir a consulta para trabajarlo desde ya no dudéis en escribirme a Esta dirección de correo electrónico está protegida contra robots de spam. Necesita activar JavaScript para poder verla o llamarme al 674864909.


¡Gracias por leerme!

Blanca de Lamo Guerras

Psicóloga, sexóloga y terapeuta de pareja

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